domingo, marzo 04, 2018

Lo que significa esto de no creer en dios(es)

Primero, un resumen de cómo sucedió.
Como a muchos, me bautizaron antes de que tuviera uso de razón. Como muchos tantos atendí escuelas privadas católicas con clases obligatorios de “educación en la fe”, catecismo obligatorio, primera comunión, misas constantes.
A diferencia de otros, un factor decisivo: en casa abundaban los libros.  
En un cuarto de mi hogar llamado el cuarto estudio, al igual  que tenía acceso a libros de historia, novelas, poesía, enciclopedias, tratados de medicina, vulgarización científica, revistas de economía y negocios, podía igualmente leer sobre Ovnis, varias “investigaciones” de JJ Benítez, el poder de los cristales o numerología.
Y creanme que leí de todo.
Así es que durante la adolescencia  y al principio de mi vida de adulto pasé de “soy católico” a “soy cristiano, la iglesia no tiene el monopolio de la verdad”. De ahí, a “dios existe, pero es el dios de todas las religiones” a “tal vez existe un ente superior” ; “si el ente superior existe, éste no puede interceder en mi vida” a  “no puedo saber si dios existe” a finalmente, llegar a la conclusión que “no existe ninguna evidencia de la existencia de un ente sobrenatural todopoderoso y omnisciente.” Es decir, dejer de creer en la existencia de dios.
Pasé de etapa en etapa a lo largo de varios años gracias a cosas de la vida:  una conversación por aquí, un libro por allá, una noche en la que no podía dormir, cosas que  veía y gente que encontraba en algún viaje.
Ahora, ¿qué significa esto de no creer en dios(es)?
Primero, la percepción de todo lo que me rodea se transformó. Ir más allá en las explicaciones que trato de encontrar a todo lo que sucede a mi alrededor que el simple “si dios quiere” es un automatismo. Las cosas no suceden porque hay un plan divino, porque hice una manda, porque recé o alguien rezó por mí. Así que cuando vale la pena, trato de entender el porqué y darle una explicación racional.
Soy una persona entre tantos billones sobre la tierra, viviendo en un planeta maravilloso girando alrededor de una de incontables estrellas del universo.  Mi existencia no es la preocupación de nadie más que de las personas que me conocen y tienen algún grado de afección por mí.
Los fenómenos naturales  pueden ser estudiados, entendido y previstos gracias a la ciencia.  Para esto no hay mejor método que el científico y por esto, todos los días hay varios momentos de asombro y de maravillosos descubrimientos. Y no exagero cuando digo que es todos los días.
Nuestro planeta desde 6437376000 Km de distancia. Foto: NASA.


Segundo, es cómo se traduce esta perspectiva  sobre las decisiones que tengo que tomar.
En la enfermedad, la medicina moderna es la más apta para dar un diagnóstico y encontrar una cura. De nada servirá rezar, encomendarse a un poder espiritual, ir donde el santero.  
De cara a las transformaciones que atraviesa nuestra sociedad y los desafíos que dichas transformaciones representan, mi opinión sobre la mejor conducta a tomar estará basada en hechos y evidencias. Daré mucho más peso a la opinión que tengan los expertos del tema que al ciudadano lamba. No seguiré a ciegas la recomendación de líderes religiosos  o la interpretación que puedan hacer de la Biblia.
Tercero, cómo vivir mi vida.
El no creer en dios ni en el dogma católico es entender que no hay vida después de la muerte, que la vida es sumamente preciosa y que hay mucho por que vivir. Que nuestra existencia es finita, que nuestros actos son juzgados aquí, que no hay contrapartida eterna por los buenos actos que realice y por el amor que dé, y que por lo tanto, éstos son desinteresados.
Los valores en base a los cuales trato de vivir trascienden credos y no necesitan de la amenaza de una eternidad en el infierno para ser aplicados.
La vida está hecha de pequeños momentos así que conscientemente trato de crearlos.
Si mi esposa me pregunta qué quiero como regalo (para mi cumpleaños, para navidad, etc) prefiero una experiencia o un momento a un objeto: una cena para los dos, un fin de semana en el campo, un viaje.

Pintura mural en León, Nicaragua.

Cuarto, la educación de mis hijos.
Educamos a nuestros hijos para que traten de ser buenas personas en cualquier circunstancia, tengan espíritu crítico, les guste aprender cosas nuevas, se maravillen frente a la naturaleza y la respeten, aprecien el presente, se esfuercen en hacer las cosas bien. Les enseñamos que el trabajo duro paga, que decir la verdad es importante, que respetar a los otros es esencial.  
No soy un papá perfecto, pero consciente de mi misión de educar futuros ciudadanos, intento dar lo mejor de mí para ellos.

Dar el paso de agnóstico a ateo fue como desconectar un fusible,  como abrir una puerta, como una revelación.
Sentí la necesidad de hablar de ello, pero no siempre encontré oídos comprensivos.
Si tú que lees esto sientes la necesidad de hablar con alguien, no dudes en contactarme.


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domingo, octubre 04, 2015

Les Chroniques de Patrick - L'étudiante en Psy.


Un jour Patrick eut un rendez-vous arrangé par un site de rencontres amoureuses avec une étudiante de troisième année de psy.
“Dis-moi une chose que tu fais qui soit très importante pour toi et je te dirai le type de fille que tu cherches”
“J’aime caresser ma chatte” Lui répondit-il sans apparemment réfléchir.
Avant de poser la question l’étudiante en psy avait l’intention de répondre du tac-au-tac. Mais un peu déstabilisée, elle préféra y penser un peu puis lui demanda d’un air faussement naïve:
“As-tu réfléchis à l’idée de faire une thérapie?”
“Non. Mais si je devais en faire une,  ce ne serait pas avec toi”. Lui dit-il  en sécouant distraitement son verre se whisky, puis ajouta “Je crois que t’es un peu bidone... “
“Pourquoi tu dis ça?” Lui demanda un peu véxée et surprise à la fois.
“Tu devais me répondre que mon type de fillle c’était les putes mais comme je sens que tu veux t’envoyer en l’air avec moi ça ne l’aurait pas trop fait, donc tu t’es sentie gênée... alors tu as préféré me poser une question  débile.”
L’étudiante psychologue prit son sac à main, murmura les noms des mouettes  et laissa Patrick seul au bar.
“Eh ben” s’écria-t-il. “Je crois que ce soir je vais pouvoir caresser Minette”.

La Despedida


No la había visto desde hacía un mes y medio en el que mucho sucedió, inclusive creer perder la vida. Nos habíamos dejado en el recodo de una mirada triste, en una esquina que se había oscurecido de repente como durante un eclipse o un parpadeo. No importa quién había llamado a quién ni bajo qué pretexto, pero lo que importaba es que ahí estábamos de nuevo, caminando lado a lado bajo un cielo demasiado irradiado por las luces de la ciudad como para prestarnos sus estrellas.  Escogimos una mesa ni muy al centro ni muy al exterior, sobre la plaza bulliciosa y pedimos unas cervezas, algo que picar y un tema de conversación al mesero.  Nos miró raro y se fue agitando la cabeza de un lado a otro.  Nos tomó tiempo destrabar las piezas del engranaje, encontrar primero las palabras, luego las formas; después un sucedáneo de naturalidad, dejar caer las máscaras y ser nosotros de nuevo sin pretender nada. Un mes y medio es poco tiempo pero cuando el insomnio devora madrugadas como un ogro hambriento y el diámetro del reloj se estira, se dilata, se deforma...
Cuando habíamos terminado la segunda cerveza y el plato de botanas ella dijo que invitaba y que quería caminar.
Y caminamos, siguiendo la línea de mar. los rascacielos como torpedos silenciosos cortando parte del horizonte, su voz luchando contra las olas grandes que chocaban contra el malecón y yo buscando aquel puente que derribamos esa tarde de sábado. Dudaba... una sonrisa mágica y mi corazón se ponía inmediatamente a dar vueltas como un bicho loco en un tarro lleno de azúcar y luego me perdía con su mirada absorta en el monótono vaivén de las olas opacas. Ahí no hay nada que ver así que debe estar esquivándome, me decía a mí mismo.  Luego un roce, una caricia delicada. ¿Será un accidente o lo hizo a propósito? me preguntaba. Y así iba y venía y en mí todo girando como en un torbellino. Lo hace propósito, quiere volverme loco antes que se acabe el paseo. ¿Y cómo darle un final a ésto? ¿Quién dirá, “hasta aquí llegamos”? Un beso de amigos no hay más nada que hacer, puedes partir feliz? Irte en paz a donde sea que quieras ir, me dije que me diría. Tenía que hablar, dejar las cosas en claro, encender las luces sobre este cuadro patético de suposiciones sobre suposiciones sobre cosas que tal vez serían si tan solo pudieran ser.
Tragué saliva, tiré la última bala, la última carta, todo lo que me quedaba y pregunté.
- Necesito que me digas si aún quieres estar conmigo
- ¿Y qué harás una vez que lo sepas? Me dijo sosteniendo la mirada firme.
Ella tenía razón en algo fundamental. Mis planes no iban a cambiar.
- Te prometo... volver. Que cabrón.
Torció la boca y juré que ví chispas de rabia saltar de su cabeza. Me dio la espalda y se recostó sobre la muralla cara al océano, pensando.  Hubiera dado un año de mi vida al diablo por saber qué estaba pensando.  Y así de repente se volteó y me miró con sus ojos que querían decir tantas cosas pero que reprimían todo. Sin pronunciar una palabra caminó hasta la orilla de la acera y llamó un taxi. Perplejo, me quedé mudo. Sin decirme nada subió y dejó la puerta abierta, para que yo también subiera.

Regresé por la madrugada a casa. Y aun la pregunta no había sida respondida. Así que me fui, y nunca más regresé.

domingo, diciembre 29, 2013

El universo, inspirador en su magnífica inmensidad



El primero libro que recuerdo haber tenido fue una introducción a la astronomía para niños.  No recuerdo el título pero habían dibujos y fotos con explicaciones sencillas sobre el sistema solar, las estrellas y las galaxias. En las noches de verano pasaba horas pegado a mi telescopio, con un mapa celeste de la National Geographic que un amigo de la familia me había regalado. No tenía diez años todavía y conocía todos los nueve planetas del sistema solar (cuando Plutón era aun considerado aun un planeta), las lunas principales  y detalles como cuántos minutos tarda la luz emitida por el sol en llegar hasta nosotros y que en Venus hace mucho calor y que en Marte hay hielo en los polos, que la Vía Láctea tiene una forma espiral y que en la época Andrómeda era considerada la galaxia más cercana a nosotros...

Con la  adolescencia llegaron otros intereses, el telescopio se estropeó, las cartas celestes estaban desfasadas y me orienté hacia otras cosas, aunque en realidad nunca dejé de fijarme en el cielo nocturno y saludar interiormente a las estrellas.

Hace dos años durante la visita de uns amigos de Panamá, fuimos a la Cité de l'Espace, parque tématico consagrado a la exploración del espacio y situado naturalmente en Tolosa, por ser la ciudad que alberga el complejo aeroespacial más importante de Francia. Entre otras cosas vimos réplicas de la estación MIR y el robot Curiosity, el funcionamiento de los cohetes y de los satélites.

Desde esa visita he vuelto a interesarme más en la astronomía, la exploración espacial y quiénes participan en ella. He comprendido cosas sobre el movimiento de los astros que de niño no pude, aprendido sobre los últimos descubrimientos en Cosmología el Big Bang y sigo con regularidad las noticias del robot Curiosity en Marte. Pero el impacto de este renovado interés no se limita a números, conceptos y teorías, sino a un nivel espiritual. He aquí por qué.

Saber, que los átomos necesarios a la existencia de la vida (oxígeno, nitrógeno, carbono) solo pueden ser creados en el horno nuclear de estrellas y que están en nosotros solamente porque las estrellas han explotado nos une al más pequeño nivel con el resto del vasto universo. En palabras del cosmólogo Lawrence Krauss “los átomos de tu mano izquierda vienen probablemente de una estrella diferente de los de tu mano derecha. Es realmente la cosa más poética que sé sobre física: eres polvo de estrellas”.  

Saber al mismo tiempo que nuestras vidas o que el tamaño de nuestro planeta (y por lo tanto de nuestros países, provincias o terruños) son insignificantes comparadas con la edad y el tamaño del universo, me da el poder de relativizar sobre los problemas cotidianos y me ayuda  a centrarme en las cosas que son importantes.

Cuando se aprende sobre la historia de la astronomía y más aún sobre la exploración espacial, se tiene conciencia que pertenecemos a una especia que es capable de llegar muy lejos cuando pasa por encima de sus diferencias y decide de trabajar unida con un solo objetivo en mente. Hemos llegado a la Luna, tenemos robots tomando muestras del suelo marciano, un satélite orbitando Saturno, una sonda que ha salido del sistema solar...

Con todo esto en mente, ¿Cómo no sentirse más humilde? ¿Más conectado a los otros seres humanos, a la vida en este pequeño remoto planeta? Y lo mejor de todo es que es real. Ninguna necesidad de recurrir a la mitología, a revelaciones, ni profecías apocalípticas de tiempos en los que se pensaba que la tierra era plana y que el sol giraba en torno a ella. El cielo nocturno se puede escudriñar con aparatos relativamente baratos y con información disponible gratuitamente. 
Está ahí, al alcance de todos, y es tangible en toda su inspiradora y magnífica inmensidad.




                                                        Image Credit:  NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
 

domingo, febrero 03, 2013

Les Chroniques de Patrick - Cécile La Catholique

Les derniers rayons du soleil estival se dissipairent derrière les façades en brique rose. La brise chaude du sud faisait danser les peupliers de la place sur laquelle la foule se rassemblait pour voir le spectacle du quatorze juillet. Parmi les couples qui se tenirent par la main, Patrick et  Cécile, vingt-et-un ans tous les deux, n’ont pas grand chose à se dire. Elle est pourtant amoureuse de ce garçon qui la fait rire dès qu’il ouvre la bouche. Dommage qu’il puisse rester silencieux si longtemps, pensait-elle parfois et les doutes la invaissaient. Et si ce n’était pas lui celui que le Seigneur lui avait prédestiné? En elle la fois était forte et à ses dessins il se confia. Elle lui regarda à nouveau et lui souria, il serra un peu plus sa main et se rapprocha pour lui faire un baiser. La nuit finit par tomber inexorablement et la place, remplit de monde renvoit vers les murs face au Tarn son brouhaha, à son tour le faissant traverser les eaux tranquilles du fleuve pour les éclater contre les façades de la Villenouvelle.  Là-bas aussi les gens se sont postés pour regarder le spectacle, comme sur le pont vieux ou nulle voiture ne passe.
Un premier coup resonna et l’éclat d’une étoile verte de feux ilumina les milliers des visages tournés vers le haut.
“C’est beau” S’exclama Cécile.
Patrick regarda les photons traverser la rétina de l’adorable fille qu’il tenait par la main en disant que c’était encore plus beau de voir les feux d’artifice reflétés dans ce miniscule coin d’univers. Il souriait ébahi. Elle senti son regard lumineux, illuminé et s’approcha de lui pour l’embrasser fougeuseuement. Quelque chose en elle d’inconnu, la traversa de haut un bas. Un désir, une flamme picante, délicieuse, sûrement condamnable. Au milieu des gens qui regardèrent vers les ciel, appalaudisant et exclamant des ohs et waos, des enfants émerveillés par la poudre incandescente et cet ersatz de big bang pour fêter la prise de la Bastille, Patrick et Cécile se serrèrent passionnement.
Un touriste américain à côté dit “boys get a room”, pensant qu’il n’allait pas être entendu ou compris.
“mind your own business” répliqua Patrick.
L’amerloc surpris répondit “I was just saying...”
“Je ne savais pas que tu parlais anglais” s’étonna Cécile.
“Moi non plus” puis ajouta “je sais de choses que je ne soupçonne pas de savoir”.
Cécile rit une fois de plus, comme presque à chaque fois que Patrick dit quelque chose.

Sur le chemin de la Vitarelle, roulant a faible vitesse, Cécile lui demanda s’il était catholique.
“Ma mère était juive, chez mon père ils sont protestants... mais pas vraiment pratiquants”
“Oh...” s’éxclama un peu déçue. “Mais, tu crois un Dieu, n’est-ce pas?”
Sentant les emmerdements venir, Patrick lui dit avec toute franchise qu’il ne croyait pas en l'existence d’un être supérieur créateur de l’univers, nous surveillant en permanence.
“Et pour tant il existe, tu sais? que tu ne le veuilles pas... avec tout son amour et miséricorde il a un plan reservé pour chaqu’un d’entre nous”.
Patrick ne s’était pas occupé des questions spirituelles depuis l’époque où il avait pris de cours chez Ernesto “el cubano”.  L’ex-femme de Ernesto pratiquait la santeria et même s’il ne croyait guère du tout, il avait parfois l’impression d’être la cible des encantations et conjures. Après les cours de musique, il n’était pas rare qu’ils parlent de l’emprise que ces croyances avaient sur la vie de son ex-belle famille. Ernesto était allergique à la religion et sans jamais imposer son point de vue sur l’esprit du jeune Patrick, il ajouta les récits de son professeur à sa propre expérience de famille.
Il repensa tant à Ernesto et sa famille qu’il faillit oublier que Cécile attendait une réponse. Il eu juste le temps de mettre le clignot à gauche et de tourner précipitamment dans la rue où se situait la maison où elle habitait chez ses parents, puis lorsqu’il arrêta la voiture et il l’a regarda et repondit.
“Je ne pense pas. Si tu crois que Dieu existe, alors il existe pour toi, et tu en fais ton maitre. Pour ma part,  sur ma tête j’ai mes cheveux, au dessus de l’air jusqu’à l’espace et plus loin... l’espace immense, peut-être infinit...merveilleux”, avec ces galaxies et ses nebulses et des étoiles aussi nombreuses que les grains de sables sur toutes les plages du monde...”
“Mais tout cela est l’oeuvre de notre seigneur tout pouissant” S’écria Cécile sur le point de pleurer. et Patrick commençait à s’agasser
“Et ton Seigneur, lui, d’où il est sorti?” Questiona-t-il.
“Mais il a toujours existait, c’est dans les écritures!”
“Il a écrit dans ton machin, pardon, dans ta Bible, que la femme vient de la côte d’un homme et que le monde s’est fait en six jours et on sait très bien que ce n’est que du pipo tout ça” Argumenta Patrick.
“Ce sont des allégories” Se défenda-t-elle. “Il ne faut pas le prendre au pied de la lettre”
“Alors, une partie ce sont des allégories qu’il ne faut pas croire et d’autres il faut le prendre au pied de la lettre, comme le truc de la vierge marie et que Jésus se reveilla trois jours après la mort et que le Dieu père a toujours existé” -il sécou la tête puis la regardant fixement lui demanda- “... tu te rends compte de conneries que tu dis?”
“Tu es détestable... arrogant et blasphèmatoire!” Cria Cécile en larmes. “Ne m’appele plus jamais, Patrick et... et - dit-elle en gardant un insulte pour elle, finalement ajouta- Que Dieu ait pitié de ton âme” Elle sortit de la voiture et ferma la porte doucement.
“Oh putain! quelle espèce de follasse j’ai encore déniché” Pensa Patrick.
“Rien que pour ça, je vais mettre Iron Maiden” Dit-il en mettant la vielle cassette dans l’auto-radio et s’éloignant à toute allure de la jolie maisonette dans un lotissement propret.

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sábado, noviembre 17, 2012

Marcado a vida


Viví bajo una dictadura militar hasta los ocho años y mis padres lucharon contra ella. ¿Necesito decir más? Sí, porque la gente tiene la memoria corta y dejándose encandilar por espejitos pierden de vista que hay cosas que no se deben tolerar en democracia, como la concentración de poder, los ya casi incontables actos de corrupción  a plena luz del día que se quedan impunes, la remilitarización de un país  que decidió hace veinte años sabiamente, no tener un ejército, la violencia ejercida contra el pueblo de manos (o de pies) de aquellos que se supone tienen como misión proteger.
Vengo a escribir sobre esto hoy porque ayer vi algo que me conmovió hasta apretarme la garganta. El video de unos mossos aporreando a un chico de trece años y luego a una jóven de dieciseis años que pasaba por ahí y que los interpelaba.  Las imágenes de uniformados aporreando a inocentes la llevo impreganda como letras de fuego en mi alma, y ésta no hace distinción entre reinos democráticos o narcodictaduras tropicales: un patán que porque está uniformado se siente impune para con violencia vomitar su ira sobre los débiles, sigue siendo un patán en cualquier luga del globo.

De aquí salto a un tercer punto. Los niños son esponjas que sin entender todo de forma racional, absorben todo lo que sucede en su entorno y esto los moldea de maneras que como padres, tenemos que tener siempre presentes. Mis padres tuvieron el coraje de arriesgar su seguridad persiguiendo un bien mayor.  De seguro en ese momento no sospecharon que las cosas por las que pasamos juntos, sobre todo entre mayo y diciembre de 1989, me marcarían de esa manera: los mitínes del partido, las caravanas, las imágenes de la represión en la televisión, los desfiles militares, el escondernos de casa en casa.  Pero igualmente cosas más sutiles que los adultos pensamos que los niños no captan,  como el rostro de preocupación de un padre a quien han tratado de embuscar, el aire saturado de miedo en casa, las conversaciones entre adultos escuchadas a media oreja por un niño que finje jugar con una nave espacial...

La dictadura me ha marcado a vida y sin duda hasta que muera se me llenarán los ojos de lágrimas cuando vea algo así de nuevo, pero también cuando un pueblo al fin logre quitarse el yugo de la dictadura. Mi esposa dice que nunca lloro y aunque exagere un poco, la verdad es que me cuesta hacerlo. Por eso le sorpendre aun más que por "esas cosas" me conmueva tan fácilmente.  Ella ha tenido la suerte de crecer en un país donde "esas cosas" no pasan. Lastimosamente, esa suerte no la han tenido, ni la tienen todos.

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domingo, noviembre 11, 2012

Les Chroniques de Patrick - un matin

Il descend lentement sa main sur la courbe et sent à son tour un frisson sur son dos. Il souffle un peu sur son cou et frotte lentement à nouveau. Patrick aime son odeur et le lui dit d’une voix grave, doucement, presque comme un soupir. Il est huit heures du matin.  Il se lève du lit, allume la chaine Hi-Fi et appuie sur la touche adornée d’un triangle, symbole devenu universel. Play. Jouer. « Joue de la musique, ma chère chaine » .  Un  funk endiablé et sensuel envahit la pièce. Il retourne au lit et la reprend, la branche, la pince, l’astique sa nouvelle basse. Il est prêt à jouer à nouveau.

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martes, octubre 16, 2012

Les Chroniques de Patrick - Le Passeport



Une fois il a rêvé qu’il était au Sahara.  
Il était assis dans le siége passager avant d’une 4x4 Toyota blanche, conduite par un touareg d’une cinquantaine d’années bien ensoleillées.  Après avoir quitté un village poussiéreux il descendirent  une piste étroite au milieu des dattiers quand tout à coup il rencontrèrent une immense dune. Patrick fit signe au chauffeur de s’arrêter.
Lorsqu’il descendit du 4x4 la terre se mit à trembler et l’eau commença à jaillir de la dune en même temps que sous ses pieds de  l’herbe aussi verte que celle des Alpes commença à y pousser. Le touareg prit d’une terreur presque histérique lui cria d’arrêter de faire de la magie. Mais Patrick n’avait pas envie de s’arrêter. C’était plus fort que lui. Et après tout, il n’était pas conscient de rêver. Le conducteur touareg s’approcha de lui et le poussa violemment dans la voiture en criant fort dans sa langue sablonneuse.
Après il sut qu’on lui avait demandé de quitter le territoire. “Le Sahara est très bien comme ça M. Patrick. On aime pas les sorciers ici”. Quand il se réveilla, il trouva un bouquet de fleurs sur les pieds. Il courut vers son placard et ouvrit un tiroir, d’où  il prit hâtivement son passeport flambant neuf.  L’espace d’une seconde il crut voir le tampon de l’émigration. REPUBLIQUE ISLAMIQUE DE MAURITANIE.
Il se dit que peut-être il avait eu un aperçu d’une autre réalité, sous-jacente mais tout aussi réelle et cette pensée l’effreya momentanément. Rien qu’un frisson ephémère mais délicieux. Il décida de se livrer à une petite expérience.   
Il ferma le passeport et les yeux,  et essaya de se concentrer sur le souvenir de son rêve, se laissant emporter dans son esprit par le vent chaud du désert. Il entendit à nouveau le bruit du moteur, promena son regard sur les enfants en train de jouer avec un ballon entre les maisons marrons et alors qu’il dormit presque debout il ouvrit soudainement les yeux puis tenant fermement de sa main gauche le bord du passport il passa rapidement les feuilles avec son pouce comme s’il jouait avec un tas de cartes de poker. Et là, Il vit à nouveau les tampons. Plein de tampons et visas.
Mais lorsqu’il parcourut à nouveau les pages une à une, elles étaient  indéniablement vierges.
“Une réalité sous-jacente ou trop des bières... tel est la question”.
Au pied du lit, le bouquet était bel et bien là. Mais de cela, il avait un souvenir plus net que les dunes du Sahara.

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